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Saludo a los estudiantes!!

Estimados estudiantes, aquí les doy la bienvenida a mi Blogg. Un espacio para que estemos comunicados más allá del aula. Un lugar para compartir y aprender a trabajar grupalmente.

Espero que les resulte novedosa y estén motivados en trabajar arduamente.

Con mis mayores deseos de éxito. Cordialmente Prof. Isabel Roca

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domingo, 10 de abril de 2011

ARISTÓTELES Ética a Nicómaco "El Bien"


ARISTÓTELES ÉTICA A NICÓMACO





LIBRO I Cap IV

EL BIEN EN CADA GÉNERO DE COSAS ES EL FIN EN VISTA DEL CUAL SE HACE TODO LO DEMÁS





Volvamos otra vez a tratar del bien que buscamos, y veamos lo que puede ser.

Por lo pronto, el bien parece muy diferente, según los diferentes géneros de actividad y según las diferentes artes. Así es uno en la medicina, otro en la estrategia; y lo mismo sucede en todas las artes sin distinción ¿Y qué es el bien en cada una de ellas? ¿No es la cosa en cuya vista se hace todo lo demás? En la medicina, por ejemplo, es la salud; en la estrategia es la victoria; como es la casa en el arte de la arquitectura, y como es cualquier otro objeto en cualquier otra arte. Pero en toda acción, en toda determinación moral, el bien es el fin mismo que se busca, y siempre, en vista de este fin, se hace constantemente todo lo demás. Es, por tanto, una consecuencia evidente que, si para todo lo que el hombre puede hacer en general, existe un fin común al cual tienden todos sus actos, este fin único es el bien, tal como el hombre puede practicarlo; y si hay muchos fines de este género, ellos son entonces los que constituyen el bien.

Después de este largo rodeo, la discusión ha venido a parar a nuestro punto de partida; pero nos es forzoso ilustrar más aún esta materia.

Como, a lo que parece, hay muchos fines y podemos buscar algunos en vista de otros: por ejemplo, la riqueza, la música, el arte de la flauta y, en general, todos estos fines que pueden llamarse instrumentos, es evidente que todos estos fines indistintamente no son perfectos y definitivos por sí mismos. Pero el bien supremo debe ser una cosa perfecta y definitiva. Por consiguiente, si existe una sola y única cosa que sea definitiva y perfecta precisamente es el bien que buscamos; y si hay muchas cosas de este género, la más definitiva entre ellas será el bien. Mas, en nuestro, concepto, el bien, que debe buscarse sólo por sí mismo es más definitivo que el que se busca en vista de otro bien¸ y el que no debe buscarse nunca en vista de otro bien es más definitivo que estos bienes que se buscan a la vez por sí mismos y a causa de este bien superior; en una palabra, lo perfecto, lo definitivo lo completo, es lo que es eternamente apetecible en sí y que no lo es jamás en vista de un objeto distinto que él. He aquí precisamente el carácter que parece tener la felicidad; la buscamos siempre por ella y sólo por ella y nunca con la mira de otra cosa. Por lo contrario, cuando buscamos los honores, el placer, la ciencia, la virtud bajo cualquier forma que sea, deseamos sin duda, todas estas ventajas por sí mismas; puesto que independientemente de toda otra consecuencia desearíamos realmente cada una de ellas; sin embargo nosotros las deseamos también con la mira de la felicidad, porque creemos que todas estas diversas ventajas nos la pueden asegurar; mientras que nadie puede desear la felicidad, ni con la mira de estas ventajas, ni de una manera general en vista de algo, sea lo que sea, distinto de la felicidad misma.

Por lo demás esta conclusión a que acabamos de llegar parece proceder igualmente de la idea de independencia que atribuímos al bien perfecto, al bien supremo. Evidentemente le creemos independiente de todo. Y cuando hablamos de independencia, no nos limitamos en manera alguna al hombre que pasa una vida solitaria, porque no pertenece menos al que vive para sus padres, para sus hijos, para su mujer, y, en general para sus amigos y sus conciudadanos, puesto que el hombre es naturalmente sociable y político. Sin duda en esto debe procederse con cierta mesura, porque si estas relaciones se extendiesen a los padres primero, después a los descendientes de todos grados, y, por último a los amigos de los amigos, sería llevar las cosas al infinito. Pero ya examinaremos otra vez las cuestiones. Por el momento, entendemos por independencia aquello que, considerado aisladamente, basta para hacer la vida aceptable, sin que tenga necesidad de ninguna otra cosa; y esto es, precisamente, lo que en nuestra opinión constituye la felicidad. Digamos, además, que la felicidad, para ser la cosa más digna de nuestro deseo, no tiene necesidad de sumarse con ninguna otra. Si se añadiese una cosa cualquiera, es claro que bastaría la adición más pequeña de bienes para hacerla más deseable aún. Porque, en todo caso lo que se añade forma una suma de bienes superior e incomparable, puesto que un bien más grande es siempre más deseable que un bien menor. Por consiguiente, la felicidad es ciertamente una cosa definitiva, perfecta, y que se basta a sí mismo, puesto que es el fin de todos los actos posibles del hombre.

Pero quizá, aun conviniendo con nosotros en que la felicidad es, sin contradicción, el mayor de los bienes el bien supremo, habrá quien desee conocer mejor su naturaleza.

El medio más seguro de alcanzar esta completa noción es saber cuál es la obra propia del hombre. Así como para el músico, para el estatuario, para todo artista y, en general, para todos los que producen alguna obra y funcionan de una manera cualquiera, el bien y la perfección están, al parecer, en la obra especial que realizan; en igual forma, el hombre debe encontrar el bien en su obra propia si es que hay una obra especial que el hombre deba realizar. Y si el albañil, el zapatero, etc., tienen una obra especial y actos propios que ejecutar, ¿será posible que el hombre sólo no los tenga? ¿Estará condenado por la naturaleza a la inacción? O, más bien, así como el ojo, la mano, el pie y, en general, toda parte del cuerpo creer que el hombre, independientemente de todas estas diversas funciones, tiene una que le sea propia? ¿Pero cuál puede ser esta función característica? Vivir es una función común al hombre y a las plantas, y aquí sólo se busca lo que es exclusivamente especial al hombre; siendo preciso, por tanto, poner aparte la vida de nutrición y de desenvolvimiento. En seguida viene la vida de la sensibilidad; pero ésta a su vez se muestra igualmente en otros seres, el caballo el buey y, en general, en todo animal, lo mismo que el hombre. Resta, pues, la vida activa del ser dotado de razón. Pero en este ser debe distinguirse la parte que no hace más que obedecer a la razón, y la parte que posee directamente la razón y se sirve de ella para pensar. Además, como esta misma facultad de la razón puede comprenderse en una doble sentido, es preciso fijarse en que de lo que se trata, sobre todo, es de la facultad en acción, la cual merece más particularmente el nombre que llevan ambas. Y así, lo propio del hombre será el acto del alma conforme a la razón o, por lo menos, el acto del alma que no puede realizarse sin la razón. Por otra parte, cuando decimos que tal función es genéricamente la de tal ser, entendemos que es también, la función del mismo ser completamente desarrollado, así como la obra del músico se confunde igualmente con la obra del buen músico. De igual modo en todos los casos, sin excepción, se añade siempre a la idea simple de la obra la idea de la perfección suprema que esta obra puede alcanzar; por ejemplo, si la obra del músico consiste en componer música, la obra del buen músico consistirá en componerla buena. Si todo esto es exacto, podemos admitir que la obra propia del hombre en general es una vida de cierto género, y que esta vida particular es la actividad del alma y una continuidad de acciones a que acompaña la razón; y podemos admitir que en el hombre bien desarrollado todas estas funciones se realizan bien y regularmente. Pero el bien, la perfección para cada cosa, varía según la virtud especial de esta cosa. Por consiguiente, el bien propio del hombre es la actividad del alma dirigida por la virtud; y si hay muchas virtudes dirigida por la más alta y la más perfecta de todas. Añádase también que estas condiciones deben ser realizadas durante una vida entera y completa porque una sola golondrina no hace verano, como no lo hace un solo día hermoso y no puede decirse tampoco que un solo día de felicidad, ni aún una temporada baste para hacer a un hombre dichoso y afortunado.





ACTIVIDAD:



Lea el texto y responda lo siguiente:



1) Qué es el bien?

2) Existen diferentes clases de bienes?

3) Cuál es el bien más importante?

4) Qué es la felicidad?

5) Busca en un diccionario filosófico significado de “eudaimonía”

6) Hay alguna relación entre el bien y la felicidad?